Con alegría y asentimiento hemos aprendido la intención de su fundación de conferirle a la profesora Angela Davis el premio Blue Planet Award internacional de ethecon del año 2011. Nos sentimos animados de felicitarles solidariamente a Uds. por esta decisión. Quisiéramos juntarnos a la comunidad de los felicitantes, y eso lo más pronto posible, pues hace 6 años, en 2004, nosotros mismos hemos condecorado a Angela Davis con el Premio de derechos humanos de la GBM.

Numerosos miembros de nuestra organización pueden recordarse que, en solidaridad con Angela Davis, ellos le habían enviado rosas y escrito cartas en la prisión ya en la época de su encarcelamiento, formando parte de una campaña mundial para su liberación. La activista para los derechos cívicos Angela Davis había sido salvada de una pena de muerte amenazante y liberada de la prisión gracias a un movimiento mundial de protesta contra su detención completamente ilícita e injusta. Hoy día trabaja como profesora de sociología y ciencias políticas en la Universidad de Santa Cruz.

Hemos destacado a Angela Davis por su obra política y científica en la lucha por los derechos humanos y cívicos. Es una personalidad científica que se dedica grandemente a las cuestiones sociales y una militante, portavoz y organizadora de movimientos feministas, antiracistas, antimilitaristas y contra la pena de muerte. Su nombre tiene un sonido especial, una aura que le hace frente a las épocas y a su virajes. No por la razón que la causa suya y nuestra, la del humanismo, de la lucha contra las guerras y la pobreza, contra la ausente igualdad de derechos respecto al género y al color de piel, contra la persecución penal por motivos políticos, contra abusos jurídicos y prohibición profesional haya triunfado, dentro de los decenios más recientes, a nivel mundial – y los nombres de todos que han alcanzado esta victoria en una posición tan destacada estén ornando hoy día los monumentos erguidos por la humanidad en el mundo entero. No, sino quizás justamente porque aún hay mucho que hacer para aquello, porque la historia no sólo nos trae progreso sino que también nos propina golpes de regreso, porque siempre ha habido y hay demasiado pocas personas como ella, porque precisamente las derrotas hacen un éxito aún más urgente y más necesario y porque los peligros para la humanidad y para el destino de la Tierra no disminuyen sino que al revés aumentan más. La historia vuelve de nuevo a mandarnos al camino.

Los objetivos de Angela Davis no han perdido nada de su actualidad en todos los decenios de su actividad. Hasta hoy y justamente hoy, el hecho que se haya logrado liberarla de la cárcel en época aquella significa una esperanza que los movimientos poderosos y amplios del mundo entero contra la guerra en Afganistán y en Iraq, contra la globalización imperialista, pobreza y miseria crecientes, racismo, discriminación de la mujer, abusos jurídicos y pena de muerte también hoy día pueden conducir hacia un éxito, si todos nosotros, los millones que somos, sin dejarnos descorazonar, seguimos esta meta con perseverancia, la aspiramos realmente. Cuando Angela Davis, hace más de treinta años, pudo abandonar la cárcel, ella pronunció un discurso conmovedor en el que caracterizó su liberación de la cárcel y su salvación de la muerte en la cámara de gas no como su propia victoria sino que como una victoria del pueblo: „Lo que celebramos aquí de hecho, hermanas y hermanos, es nuestra capacidad de poder causarles a los gobernantes de este Estado una derrota poderosa e inequívoca“. Y ella planteó la gran e importante tarea de crear un movimiento „que sea suficientemente poderoso para destronar la clase gobernadora completa... Yo voy a permanecer alentada y optimista mientras sepa que hay tantos millones de personas que están junto conmigo, en la misma fila“. En aquel momento esos fueron sin duda centenas de millones, y hoy día tienen que ser nuevamente centenas de millones para poder darle más peso y vigor a los objetivos que seguimos imperturbablemente juntos con todos ellos. Como dijo una vez un otro portador del premio de derechos humanos de la GBM, el profesor Michel Chossudovsky, hoy también sólo tenemos la posibilidad de oponerle a la globalización del imperialismo la globalización de nuestra resistencia.

Angela Davis nunca ha terminado de participar en acciones y movimientos políticos dentro y fuera de los EE.UU. Nunca ha dejado de hacer suya la causa que un día la había liberado a ella misma de su encarcelamiento: la solidaridad internacional con presos políticos y con todos aquellos que en el mundo entero sufren bajo arbitrariedades carceleras y torturas. Así también en 2003, en el Hotel de Ville (Ayuntamiento) de Paris, en su calidad de portavoz de la campaña estadounidense contra la pena de muerte, recibió el certificado y la medalla de ciudadanía de honor conferida a Mumia Abu Jamal.

La solidaridad con Mumia Abu Jamal y con otros presos políticos en los EE.UU., con los cinco cubanos, los „Cinco de Miami“ que no querían sino proteger su país contra el terrorismo, así como la lucha contra la pena de muerte en el mundo entero es también una finalidad prioritaria de nuestra Sociedad para la protección de derechos cívicos y dignidad humana. Las amenazas contra los derechos cívicos por parte de nuevas dictaduras e intentos neofascistas nos llaman a no abandonar nuestros esfuerzos en la lucha por un mundo mejor, más justo. Angela Davis es un ejemplo del movimiento americano e internacional por los derechos cívicos y humanos.

Es un mérito de su fundación ethecon el de destacar Angela Davis con un premio más. Así Uds. nos vuelven a recordar una vez más nuestra responsabilidad incesable por los derechos humanos de mil millones de personas que buscan y ven su sencilla felicidad en este mundo en la paz, sin presión y opresión social, en igualdad y libertad, y que ponen sus esperanzas y su confianza en las personalidades como Angela Davis.

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