Atlanta (EE.UU.), 26 de abril del 2017. En el Coca Cola World tuvo lugar la asamblea general anual. Las grandes temas eran ganancias y dividendos. Por principio preguntas críticas acerca del costo de estas ganancias están mal vistas. Infracciones de los derechos humanos y contra el medio ambiente están negados con consecuencia. A críticos ni siquiera les permiten el acceso a la asamblea. Esto experimentaron también las activistas Sibylle Arians y Anabel Schnura.

Así Coca Cola reducía de manera drástica el acceso a la asamblea, la cual tiene lugar en una sala privada en una zona privada del consorcio. Lejos de calles y plazas públicas. Peor todavía: sólamente permitieron el acceso a accionistas seleccionadas, de preferencia grandes titulares de participaciones. Accionistas minoritarios fueron excluidos de manera sistemática. Entre ellos también las activistas de ethecon. Ellas compraron acciones especialmente para poder entregar el premio negativo. Con la compra de acciones recibieron el derecho de acceso a la asamblea anual. En teoría.

Coca Cola negó el acceso a las activistas. Pero los miembros de la fundación no se dejaron intimidar. „No obstante hemos viajado igual a Atlanta, para mostrar nuestras protestas en público“, declara Schnura. Sin embargo las fuerzas de seguridad ni siquiera permitieron una entrega simbólica frente al terreno de la asamblea. Guardas y policías echaron las activistas del terreno del consorcio. Bajo amenazas masívas de prisión.

Arians y Schnura continuaron sus protestas en la calle. „Coca Cola presenta un peligro masívo para nuestro planeta azul“, advierte Arians. Con un estandarte y volantes informaron a transeúntes y accionistas sobre los crímenes contra el medio ambiente y contra derechos humanos – a pesar de los métodos represivos de Coca Cola. Las activistas van a buscar su próximo chance para entregar el premio Black Planet Award al consorcio.

Vista preliminar      ir arriba26.04.2017
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