En relación con aportes de dinero surge siempre la pregunta: ¿qué impacto tienen las donaciones? ¿Están financiando un cambio fundamental – o se trata sólo de una ayuda de emergencia – “Change” o “Charity”, transformación o limosna?

Nos expresamos explícitamente a favor de que el dinero sea dirigido para allá donde contribuiría, dentro de lo posible, a unos cambios fundamentales en el sentido de más justicia social e imposición de principios éticos. Aún más dado que los aportes (financieros) a un “Change” contribuyen automáticamente a la “Charity” también. Si por ejemplo las condiciones políticas generales de la pobreza son superadas, entonces la pobreza desaparece también en todo caso personal. La promoción financiera de la paz, de los derechos humanos, de la seguridad social y de la protección del ambiente conduce obligatoriamente a unas mejores condiciones de vida y de sobrevivencia para todos.

Notemos que la pobreza a nivel mundial que sigue creciendo demuestra cuan poco se logra cambiar y cuan poco efecto tienen las limosnas. La cosa, simple y sencillamente, no funciona: si se le ayuda a la gente pobre, las condiciones políticas generales de la pobreza no son vencidas. Las donaciones para curar la miseria o la indigencia sólo mejoran la situación de personas abarcadas concretas, pero las condiciones mejores para todos no están creadas con aquello.

No obstante, en el caso de donaciones privadas para curar miseria personal casi siempre se puede contar con más agradecimiento y reconocimiento. Pero aquí hay que tomar en cuenta que este reconocimiento existe en la mayoría de los casos sólo superficialmente o incluso se va pervirtiendo en una estrategia de marketing. Las organizaciones que recogen donaciones saben que es la misericordia que abre la cartera. Muchas de aquellas han incluido la miseria de manera placativa así como consecuente en su trabajo de relaciones públicas. El “agradecimiento” abundante igual que la distribución del fenómeno “miseria” en la publicidad forman parte de sus métodos de actuar.

Tampoco hay éxitos rápidos e inmediatos si se aspira un cambio fundamental. Los proyectos de “Change” son duraderos, agotadores, secos, complicados y difíciles de explicar. En numerosos casos, tales proyectos incluso son rechazados desde la opinión pública.

Además domina con frecuencia el miedo concerniendo estos proyectos, el de caer sobre proyectos “falsos”, es decir “radicales”. Aún más pues este miedo está nutrido por todos los que están contra el cambio, entonces el Estado, los medios, la administración. Aquellos también interpretan el término “radical” como un término negativo, mientras él es uno de los indudablemente positivos y no significa sino “desde la raíz, fundamental”. Son precisamente estos proyectos dedicados a trabajar sobre las causas y las razones, sobre las “raíces” de los problemas que han cambiado y siguen cambiando básicamente el mundo a favor del bienestar de todos. Son especialmente estos proyectos que elaboran las alternativas a las condiciones reinantes que a su torno provocan indigencia e miseria. En este contexto Ethecon se identifica no sólo como un proyecto que apunta a un cambio sino que también como un proyecto radical.

Desde luego siempre va a haber situaciones en las que la indigencia y la miseria también tienen que ser curadas directamente y rápidamente. Eso no se puede ni olvidarlo ni negarlo. Ayudarle inmediatamente al sufriente es un acto elemental de solidaridad humana. Pero en el caso de ayuda de emergencia, la solución básica en la mayoría de los casos se queda afuera. Así la ayuda de emergencia sólo cumple con su intención inmediata – y con frecuencia incluso su efecto se va perdiendo, por lo menos a un plazo largo. El trabajo concerniendo las causas, realizado fuera de estructuras dominantes necesita justamente por esa razón una mayor prioridad.

En Alemania van hasta ahora 90 y más porcientos de todas las donaciones a las campañas de caridad casi siempre muy emocionadas. Los proyectos activos consecuentemente y minuciosamente por el cambio de las condiciones en la sociedad a favor de la paz, justicia social, protección del medio ambiente y derechos humanos tienen que subsistir con el resto del resto, es decir con muy poco o incluso con nada. Pero son precisamente aquellos proyectos e iniciativas que necesitan dinero urgentemente. Pues por el contrario a las campañas caritativas no pueden contar en ningún caso con apoyo institucional o estatal.

Un mejor futuro, una vida más digna tienen su precio. Sólo el tiempo invertido y el aporte personal no bastan. Por eso las donaciones a los Proyectos de Cambio son necesarias para su existencia.

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