Si hoy día honramos a Angela Davis, desde luego no sólo valoramos su aporte personal. Angela Davis es conocida por todos nosotros también porque es algo como un símbolo personificado que representa la lucha antirracista así como luchas políticas y sociales emancipatorias de todos. Con ella estamos honrando a todos los demás que han estado y siguen estando en estas luchas. Precisamente ahora estamos pensando en las terribles víctimas del terrorismo de extrema derecha aquí en Alemania.

Creo que es también una forma de homenaje si hablo de las protestas, de la resistencia y de la liberación. Éstas sin duda son temas que tienen que ver con Angela Davis y en el mismo tiempo con muchas personas no nombradas.

Por primera vez oí hablar sobre Angela Davis – y lo mismo debería ser el caso para la mayoría de los presentes aquí – a propósito de una ola de protesta y de solidaridad en ocasión de su detención y acusación contra ella. La campaña „Un millón de rosas para Angela Davis“ tomó su inicio en la RDA. Pero no sólo en los países socialistas se luchó por la liberación suya. En la época, algunos pensaron que la puesta en libertad de Angela Davis se alcanzó gracias a la RDA. Eso fue bastante exagerado. Pero no se puede menospreciar el movimiento de solidaridad. Vista la opinión pública mundial movilizada, la justicia estadounidense se vio obligada a aplicar las normas y procedimientos legales de lo más exacto posible.

Pero quisiera regresar a mi tema: resistencia, protesta, liberación.

Max Weber ha determinado la noción del dominio así: hay una oportunidad, impartiendo una orden, de lograr el cumplimiento de aquel por „un círculo indicable de recibidores“. La expresión „círculo indicable de recibidores“ señala un establecimiento institucional. Unos ejemplos de instituciones de dominio son aparatos burócratas, empresas, instituciones pedagógicas, convenciones sociales, clínicos, cuarteles y prisiones. La consolidación de estas relaciones de poder no es posible ni pensable sin una legitimación, sin un reconocimiento de estas relaciones de dominio. Pero mientras el reconocimiento suena como algo positivo, de hecho frecuentemente no lo es. Puede haber distintas razones para el reconocimiento: acuerdo, tradición, carisma, pero también violencia. En una relación estable de dominio es igual desde de punto de vista funcional de qué recursos se nutre el ideario actual de legitimación. Lo que importa es la estabilidad.

La crítica social está imitando la situación en la que uno se pregunta a sí mismo si la legitimidad de estas relaciones de dominio, del cumplimiento con las órdenes está justificada o no. Este cuestionamiento de las relaciones de poder es una fuente de teorías críticas. La crítica social, lo que quiero notar aquí, intenta dirigir el gesto de pararse, de salir y deshacerse de la obediencia inmediata hacia lo normal. Así, en este sentido, he entendido yo siempre la onceava tesis de Marx sobre Feuerbach que los filósofos habían interpretado de diversos modos el mundo pero de lo que se trataba era de transformarlo. La teoría no sólo crea la conciencia de que las relaciones (existentes) son transformables sino que, además, ella sólo puede ser exitosa si llega a ser una teoría de los (seres humanos) dispuestos a realizar los cambios. Una crítica de la sociedad, sobre todo una crítica dialéctica que, por parte suya, no sensibiliza respecto a las injusticias cometidas permanentemente, nunca corresponderá a su objetivo.

Lo quiero demostrar en un ejemplo. Ustedes todos lo conocen desde la época de la llamada segregación racial. Allá hubo bancos públicos sobre los que hubo una pancarta: „Sólo para blancos“. Desde luego, si yo siendo blanco constato que no tengo ni los mínimos prejuicios raciales y no obstante me siento sobre un tal banco, eso no sirve para nada. Significará que estoy participando en el juego. Puedo ser parte de un mecanismo racista sin tener yo mismo visiones oscuras explícitas sobre una inferioridad pretendida de la gente con otro color de piel. Pero también gente negra que no se sienta sobre estos bancos aunque tal vez quisiera sentarse está participando en el juego. Seguramente lo hace contra su voluntad pero lo hace. Aquí no se trata de una ideología explícitamente racista pero sí de un reconocimiento, de hecho, de la prescripción racista. Éste puede tener su origen en el pesimismo, puede surgir por el miedo ante la respresión, es entonces algo completamente diferente, sin embargo también sostiene la vigencia de la estructura fundamental racista.

Y entonces sucede un acto de desobediencia cívica, cuyo protagonismo conocemos por parte de Rosa Parks. Ella se negó a levantarse de su asiento en el bus. Con aquello cumplió mucho más que haber molestado „el orden público“, como fue formulado en la sentencia penal de la corte. Ella paró de participar en la marcha del mecanismo. Todos nosotros sabemos qué consecuencias tan importantes tuvo esta acción solitaria, qué estímulo le confirió al movimiento negro para derechos civiles. Y sobre todo cuán animadora y encorazonadora fue esta acción para tantos más. De repente, tras detener por la policía y tirar violentamente a una mujer ante el juzgado, se revela toda la locura de una práctica racista en un país que se declaraba y se identificaba como un país libre, un país de derechos iguales para todos. Esta auto-conciencia de la libertad chocó también tan intensamente contra el racismo en los EE.UU. (que en el Sur, se puede afirmarlo, tuvo razgos del aparteid) porque en la Segunda Guerra Mundial, los EE.UU. también lucharon contra el fascismo y así contra una forma del Estado y de la sociedad excesivamente racista. El regreso de los soldados negros para el país con un racismo manifiesto agudizó aún el conflicto.

Y este conflicto entre el patetismo de libertad y la discriminación está presente en los EE.UU. desde la Revolución Americana. Desde luego no quiero menospreciar los valores liberales como la libertad y la igualdad de derechos. Pero creo que tampoco hay que sobrevalorarlos. Quiero citarles aquí un fragmento desde la „Declaración de Independencia“ de los Estados Unidos de América, precisamente aquel „que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad“. Esta convicción está presentada en la „Declaración“ como una evidencia que no necesita ninguna prueba más.

Thomas Jefferson es considerado el autor de esta declaración. Me imagino como él reflexionaba sobre las expresiones exactas de este texto mientras sus esclavos trabajaban en los campos de Virginia. Es por eso que no habría que sobrevalorar el liberalismo. Desde luego Jefferson había visto y conocido el conflicto entre la igualdad personal y la esclavitud. Desde luego se puede decir abogando a Jefferson: „Es que los tiempos por lo general eran así“. Pero al revés habría que decir: la frase „Los tiempos por lo general eran así“ significa, hablando claramente, que la esclavitud era una estructura de explotación humana que de ningún modo se consideraba como deshonrante. Y el liberalismo era una ideología de liberación que no obstante no quería salir más adelante y por ejemplo no planteaba afectar las relaciones de explotación. Los libertadores burgueses sólo libertaron su existencia burguesa que se fundaba igualmente sobre las estructuras de explotación. Así la perspectiva de liquidar la esclavitud fue pospuesta para una época quien sabe cuan lejana. El liberalismo es también una ideología política sólo muy poco apropiada para atacar críticamente a la relación de dominio formada dentro del trabajo asalariado capitalista y alrededor de aquel. Finalmente, lo mismo vale para el caso del dominio patriarcal en la familia burguesa.

No obstante, la dominación de ideologías liberales puede contribuir a que las estructuras discriminatorias lleguen a volverse visibles o estar hechas visibles precisamente como una violación sistemática de la equidad de tratamiento. Ésta es una función progresista del liberalismo.

Fue a esta función progresista a la que el movimiento para derechos civiles pudo apelar. Eso también posibilitó la solidaridad yendo hasta para los círculos mayoritarios de la sociedad lo que finalmente condujo a unos éxitos. Pero el otro aspecto, el límite del liberalismo, hizo surgir un escepticismo creciente por parte de los militantes negros del movimiento para derechos civiles. Yo siempre trato de demostrarlo por medio del ejemplo siguiente: después de la liberación de los esclavos, hubo una extensión formal del derecho electoral también sobre la población negra, estipulada en los agregados 14 y 15 de la Constitución. Sin embargo, este paso emancipatorio fue prácticamente anulado inmediatamente después del retiro de las tropas norteñas desde el Sur. Las leyes electorales en los Estados del Sur fueron formuladas de tal manera que apenas una mujer negra o un hombre negro podía realmente votar, por ejemplo por causa de la „Cláusula del Abuelo“ por la que sólo aquel tenía derecho electoral cuyo abuelo ya había votado. Además hubo muchas cláusulas excluyentes más y desde luego el terror del Ku-Klux-Klan. Sólo al entrar en vigencia el Voting Rights Act, el Decreto sobre el derecho electoral, en 1965, la población negra en los Estados del Sur recibió de hecho la posibilidad de votar. Es decir que entre la Guerra Civil y el Voting Rights Act trascorrieron 100 años hasta que la Constitución de los Estados Unidos de América obtuvo su validez concerniendo el derecho electoral. Puedo comprender que para muchos activistas negros éste fue un período demasiado largo. También es evidente que en la lucha antirracista, tenían que ser aclaradas algunas cosas más. Y por eso se formó la sospecha que la idea de igualdad legal era una ideología engañosa para los negros, que el sistema estaba hecho para los blancos y sólo para los blancos. Los negros sólo tenían que contar con sus propias fuerzas y formar su propio poder contra el sistema. El Black Power Movement, el Movimiento del Poder Negro, apareció, y como una organización militante dentro de este movimiento, surgió el Black Panthers Party, el Partido de las Panteras Negras.

Por lo menos algunos de aquellos impulsos penetraron en el movimiento para derechos civiles, que entonces, por parte suya, se radicalizó. Martin Luther King en sus últimos años nos dejó percibir una retórica más radical. También para él se trató de comprender la sociedad en su total, incluyendo la pregunta de producción y distribución de la riqueza, como una fuente de discriminación.

A la resistencia cuya vehemencia se destaca grandemente de la apacibilidad de una fiesta jardinera y que, además, está dirigida contra el Establishment, los aparatos estatales suelen reaccionar de manera nerviosa hasta neurótica. Con el asesinato de Martin Luther King, los aparatos estatales alcanzaron el estado de histeria. Así por ejemplo las medidas para reprimir y combatir el Black Panthers Party socavaron por completo la legalidad allá donde eso no había sido ya antes el caso. Sólo a causa de esta situación acalorada se deja explicar el hecho por qué una mujer joven que por causalidad era negra y miembro del Partido Comunista y que además tenía un contacto bastante estrecho hacia un miembro encarcelado del Black Panthers Party no sólo llegó a ser objeto de atención del FBI; sólo así se deja explicar el hecho por qué fue posible confrontar a esta mujer joven con una acusación tan espeluznante y peligrosa.

Angela Davis inicialmente no hizo nada sino participar y aportar a las luchas de su tiempo. Haría podido muy bien omitirlo y dedicarse a su carrera profesional y universitaria. Y hubo muchos factores a favor de un éxito seguro para su carrera científica y de profesora. Pero para ir esta vía más cómoda, ella haría tenido que ignorar, pasar por alto de muchas cosas. Tomemos como ejemplo sólo su infancia.

Angela creció el el Sur de los EE.UU., en Birmingham, Estado de Alabama. No fue una niñez en los slums, sino que creció en una familia que pertenecía a algo como una capa media negra. Pero el barrio donde vivió fue llamado „Dynamite Hill“ por causa del terror del Ku-Klux-Klan muy presente allá. Si Angela habla de su infancia, habla del ruido de las explosiones de dinamita. Ella habla también de un contraste de experiencias. Imagínense Uds.: por un lado de la calle vivieron niños de familias blancas, y por el otro lado de la calle niños de familias negras. Estos niños nunca jugaron unos con otros, nunca fueron a las mismas escuelas, nunca visitaron las mismas fiestas. Es decir nunca hubo nada de común, unos nunca tuvieron que ver con otros, fueron dos mundos separados. Y una vez, lo que también forma parte de su infancia, Angela pasó un verano con su madre en Nueva York – y lo está describiendo hasta ahora con la palabra „aventura“. En Nueva York vivía gente de origen diferente. En la playa, los niños jugaban juntos, independientemente de su color de piel. El hecho que se podía hacer experiencias tan distintas dentro de un mismó país se grabó en la mente suya. De repente, la segregación racial no era más una cosa natural para ella, aunque en el Sur lo parecía ser. Finalmente: Angela Davis creció en una familia que le dio la conciencia de que había que luchar contra el racismo. Que el racismo no podía ser una cosa a aceptar. Su madre estaba activa en las organizaciones que se dedicaban a la lucha contra el racismo, también junto con miembros del Partido Comunista. Es desde allá que surgieron sus primeras experiencias sobre el papel activo que las mujeres están jugando en las luchas contra la injusticia.

La época de su sede en el High School (colegio) y estudios universitarios representa una otra experiencia más. El High School no fue una escuela estatal sino privada. Más exactamente, fue la continuación de un experimento antiguo de política escolar que no obstante fue parado en tiempos de McCarthy. En aquella época hubo entonces muchas profesoras y profesores progresistas sin empleo, y estos profesores siguieron con el proyecto sobre la base privada. De vez en cuando, iniciativas privadas en la educación sí pueden ser útiles. Gracias al estipendio de la American Friends Service Committee, una organización humanitaria de cuáqueros, los estudios en este colegio fueron posibilitados. Aquí Angela Davis llegó a conocer el marxismo y empezó a participar en actividades políticas.

Durante el período de sus estudios universitarios tuvo dos sedes en Europa. Estudió en Paris con el resultado de constatar que la filosofía la interesaba sobre todo. Al regresar a los EE.UU. fue estudiante de Herbert Marcuse quien le facilitó el estudio en Fráncfort del Meno. Allá sus profesores fueron los antiguos colegas del primero, Theodor W. Adorno, Max Horkheimer y Jürgen Habermas. En el mismo tiempo reanudó sus actividades políticas, sobre todo en la SDS, la Unión Estudiantil Socialista de Alemania. En 1967 Angela Davis regresó para los EE.UU. para participar en las luchas del movimiento para derechos civiles. Pero ella trajo también algo más. Había estudiado los instrumentos para percibir mejor desde el punto de vista mental, intelectual, espiritual aquello por lo que había que luchar.

Quiero nombrar aquí dos ejemplos, un ejemplo es muy alemán, el otro es frecuentemente nombrado por la misma Angela Davis. El racismo tiene formas y caras muy diferentes, multifacéticas. Primero el ejemplo muy alemán: hace unos años quería la Comunidad Judía en Leipzig usar una casa que ya le pertenecía legalmente como el centro comunitario. Pero eso fue „demasiado“ para algunos habitantes, y ellos formaron una iniciativa en contra de aquello. Según ellos afirmaban y aseguraban, no era por la razón de ser ellos antisemitas sino que porque temían que los precios para los terrenos irían a subir una tendencia de desarrollo negativa pues el uso del edificio como centro comunitario atraería una criminalidad por motivos antisemitas. Así los habitantes mostraron claramente un comportamiento antisemita. Pues por lo menos a nivel conciente, ellos convirtieron la existencia de actitudes antisemitas en un factor que determinaba su propia posición y tratamiento de los judíos. Angela Davis está mencionando en su autobiografía un otro ejemplo que puede ser calificado como „tolerancia demostrativa“: „¡Miren, yo no tengo ningún problema de mostrarme junto con negros!“ Desde luego, eso sólo funciona como una demostración del liberalismo propio porque hay racismo como una apariencia práctica presente subliminalmente.

Este es un problema ideológico de tipo sofisticado. Pero ¿qué es ideología? ¿Es sólo un fenómeno de supraestructura como se puede suponer después de una lectura algo superficial de Marx? En este caso unos esfuerzos de educación política deberían ser suficientes para superar algo tan odioso como el racismo. Pero aquí de pronto se corre el riesgo de acabar en una ilusión liberalista. O bien, como alternativa, tendríamos que ver la ideología como algo que tiene raíces profundas en nuestra estructura social. Un buen ejemplo de aquello es la análisis del fetiche de la mercancía hecha por Marx. Las formas específicas del trabajo social aparecen en forma materializada, pegadas al producto del trabajo. Puedo persuadirme a mí mismo 100 veces por día que ya lo he entendido; pero si me compro pan, no obstante voy a mirar si el precio de aquel realmente está justificado. Actuando así, vuelvo a consolidar la práctica en la sociedad que constituye la existencia del valor para cada mercancía. Adorno que a veces logró formular muy precisa y convincentemente opinó que la mercancía era finalmente su propia ideología.

Entonces, si entiendo la ideología en este segundo sentido, es decir como algo einraizado en la estructura social que siempre vuelve a ser reiterado y confirmado por el actuar (correspondiente), entonces, la simple educación política ya no será suficiente. Lo que será necesario es el tránsito hacia aquello que Marx caracterizó como „práctica revolucionaria“. Engels lo articuló en una fórmula algo más prudente: „práctica trasformadora“.

La noción del racismo que apunta sobre las mismas estructuras sociales siempre va a acabar en la consecuencia y conclusión que la educación e instrucción política es importante y que eso tiene que ser una instrucción que nos confiere una conciencia de lo falso e injusto en las estructuras de la sociedad.

Eso es algo muy diferente del liberalismo anticuado.

Pero si pasamos hacia un tal concepto de ideología y de estructura social, concepto materialista, diría yo, entonces, siempre se va a plantear igualmente la pregunta de la relación entre explotación capitalista, racismo e injusticias de género. Eso les ha propinado a los marxistas unos debates duraderos y a veces completamente superflúos. La Izquierda siempre ha tomado la posición de eliminar la opresión, independientemente de en qué forma y en qué contexto aquella se manifieste. Las estructuras de dominio en el capitalismo moderno se revelan siempre en las relaciones del trabajo asalariado pero igualmente en la opresión de las mujeres y en prácticas racistas.

Los enfrentamientos en Londres y en otras ciudades británicas que no eran muy bien entendibles por mucha gente de Izquierda en nuestro país pues allá no se dejaba identificar algo como reivindicaciones políticas estallaron por motivo del asesinato a un inmigrante por la policía que nunca fue aclarado. Lo que fue omiso en los medios alemanes es que en los años recientes hubo en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte muchos casos no aclarados de muerte de gente arrestada por la policía. Ya por sí sólo ese es un hecho alarmante. Pero además, casi todas las víctimas eran inmigrantes o, como se dice refinadamente en Alemania, personas de origen inmigrante. Las revueltas fueron una articulación de la circunstancia que para mucha gente un Estado de derecho, el Estado británico, se habían convertido en un Estado represivo donde sus derechos no valían gran cosa.

Tomemos un otro ejemplo. Las fronteras externas de la UE están „aseguradas“ con muchos medios costosos, incluyendo medios militares. Hay un verdadero sistema de paro de refugiados. Muchos aspectos de aquel son inhumanos. Aquí voy a limitarme sobre uno. A muchos refugiados se les prohibe solicitar un asilo dentro de la UE, es decir poder recibir el estatuto de perseguido político. Se puede comentarlo cínicamente: no se les deniega el derecho de asilo sino que el derecho de poner una solicitud. Simultáneamente, una inmigración por razones económicas, si se trata de mano de obra altamente calificada, está bienvenida. Si los derechos básicos de un grupo determinable de personas migrantes valen menos que los cálculos económicos, entonces hablaría yo de una estructura racista que está entretejida muy estrechamente con el racionalismo de ganancia capitalista.

En Alemania hemos tenido a propósito del libro de Sarrazin un debate especialmente curioso. Primero la reacción pública sobre el libro no era tan negativa sino que allí reinaba la opinión: Hay que poder hablar sobre los problemas existentes. Yo podría hacer una nota sarcástica que eso resulta relativamente fácil mientras no se hable de las causas de dichos problemas. La atmósfera sólo cambió considerablemente cuando alguien descubrió que Sarrazin también hablaba de manera racista sobre judías y judíos. Y sólo en este momento todos se dieron cuenta: Sarrazin es realmente un racista.

¿Cómo se puede explicarlo ahora? Yo creo que eso tiene que ver con la noción anticuada del racismo. En Alemania eso tal vez puede ser explicable. Aquí hubo una época de los nazis, y el racismo de los nazis fue un tipo del racismo que hasta hoy día ha sido en gran medida superado. Pero ha sido reemplazado por una especie de culturalismo que sugiere una jerarquía valorativa de „culturas“. Esta noción de la cultura es inapropiada e imposible desde el punto de vista científico, los críticos lo señalan y demuestran sobre el ejemplo de Huntington quien inventó la „lucha“ de las culturas. De todos modos, el culturalismo desempeña hoy la misma función que antes el racismo biologista: se trata de exclusión y discriminación.

Angela Davis siempre ha vuelto a investigar estas problemáticas a nivel teórico. Además se ha dedicado a un problema más: a la función de las cárceles. Desde Foucault comenzó a circular una vista sobre las instituciones como las prisiones que entiende el sistema penal como un componente del régimen del disciplinamiento, de la vigilancia y observación, de la exclusión de seres humanos de la sociedad burguesa cuyo funcionamiento impecable tiene que ser asegurado. Angela Davis está investigando un aspecto más de aquello. La cárcel, por parte suya, vuelve a ser objeto de obtención de ganancia capitalista. Es la venta de mercancías que son necesitadas en la cárcel pero es también la puesta a disposición de mano de obra barata. Ella habla de un complejo prisionero-industrial. El Estado organiza por medio de las cárceles demanda y producción barata.

Entiendo bien que este interés suyo también está motivado por su biografía personal. Angela fue, ella misma, encarcelada y sólo después de 16 meses de prisión absuelta en todos los puntos de acusación. Pero ya ante de aquello había sido activa en el trabajo político concerniente los presos. Fue tal vez su campo principal de trabajo político ante su detención. Junto con el miembro encarcelado de Black Panthers Party Georges Jackson, trabajó sobre un libro que trataba las experiencias de aquel en la prisión.

Ya había mencionado antes que Angela Davis haría podido elegir caminos vitales mucho más cómodos. Desde luego hubo experiencias características, pero finalmente aquellas no nos determinan, no significan compromiso definitivo. Siempre podemos decidirnos de maneras diferentes, a pesar de experiencias características o por razón de ellas. Así como es nuestra actitud hacia aquellas, así puede ser igualmente nuestra actitud general hacia las instituciones. En esto, entre otros, consiste nuestra libertad. En este sentido es ella también una premisa para cualquier liberación. A propósito, esta frase que la liberación tiene la libertad como condición previa, la he leído en las obras de Marcuse, uno de los profesores universitarios de Angela Davis.

Querida Angela, tú te has decidido voluntaria y concientemente por una lucha con riesgos muy elevados. Eso exige un alto sentido de justicia y gran coraje. Por eso te admiro yo, por eso te admiramos nosotros.

Gracias.

Vista preliminar      ir arriba111122
Facebook Twitter YouTube Flickr
Donar on-line!