El conferimiento del premio de ethecon „Blue Planet Award“ de este año a Angela Davis me llena de una gran satisfacción. Es también y sobre todo la apreciación y el homenaje a su lucha abnegada y desde hace decenios por los derechos humanos de millones de presos y víctimas, en su mayoría no blancos, del complejo carcelero industrial de los EE.UU. Este forma parte de los explotadores pésimos y más brutales del país principal del imperialismo.

El nombre de Angela Davis a quien había vuelto a encontrar el año pasado durante su sede en Berlín, Magdeburgo y Leipzig en ocasión de la repetida aparición de mi reporte sobre el proceso modelo de San José, este nombre está relacionado con la mitad de mi vida. Hace aproximadamente cuarenta años había aprendido de la discriminación contra Angela Davis por parte del Gobernador californiano de la época y más luego Presidente de los EE.UU. Ronald Reagan. Aquello tuvo lugar a eso de dos años ante de la campaña de odio y persecución contra ella, de su detención, encarcelamiento y amenaza de la pena de muerte en la cámara de gas en la cárcel de San Quentin. Después de un encarcelamiento prolongado y de un proceso durante muchos meses Angela fue absuelta por la corte de doce jurados, todos personas blancas, en todos los tres puntos de acusación que eran homicidio, secuestro y conspiración. Se sabe que las luchas por Sacco y Vanzetti, por Ethel y Julius Rosenberg así como por muchos más inocentemente condenados no habían sido ataviados por un éxito. Así, la absolución de Angela se reveló como un triunfo histórico sobre el sistema de justicia de clase y de raza en los EE.UU.

Pero regresemos al año 1970. Cuando la joven profesora docente de filosofía Angela Davis tuvo que ser expulsada del colegio docente de la Universidad de California / Campo de Los Angeles (UCLA) porque su membrecía en el Partido Comunista de los EE.UU. se había vuelto conocida, yo lo aprendí de un periódico de izquierda de Nueva York. Entonces poco después he publicado en el periódico „Neues Deutschland“, en la época con la tirada de 1,3 millones, donde era responsable por los reportes internacionales, un reporte amplio bajo el título „El caso de Angela Davis“.

Dado que el Gobernador Reagan no había alcanzado éxito en su intento de expulsión ni ante el gremio de la facultad de UCLA ni ante la corte competente en California, entonces usó un caso de toma de rehenes (donde el protagonista actuó por motivación personal) en San Rafael situado cerca de San Francisco para imputarle a la comunista que no retrocedía ante sus antagonistas de ser „cabecilla“ en la acción en la cual el juez, el secuestrador adolescente y dos testigos negros fueron matados por balas policiales. Los policías habían hecho una emboscada y abierto un fuego torrencial contra el carro de huida que se acercaba.

Dentro de pocas horas Angela Davis que no tenía nada que ver con aquello fue puesta por el FBI sobre la lista de los diez delincuentes más buscados.

Mi periódico, el diario líder de la RDA y del partido gubernamental de aquel país inició en seguida una campaña señalando alarma en favor de la profesora afroamericana de filosofía, en primera línea de filosofía alemana clásica, docente en la UCLA. Así, ND fue uno de los iniciadores de una campaña de solidaridad a nivel mundial sin ejemplo. Ya poco después de la detención de Angela en Nueva York, yo escribí por el pedido del Consejo Nacional del Frente Nacional, el texto para el folleto con muchas ilustraciones „Libertad para Angela Davis!“ El pequeño libro rojo aparició en la cantidad espectacular de un medio millón de ejemplares y alcanzó así todas las escuelas, guarderías, empresas e instituciones estatales en cada rincón de la RDA. Bajo la consigna movilizadora: „Un millón de rosas para Angela!“ innumerables flores dibujadas o pintadas por manos infantiles fueron enviadas en la cárcel californiana en la que se hallaba la futura triunfadora de San José. Aproximadamente dos terceros de todo el correo internacional originó de los niños desde la RDA. Más luego pude darme cuenta de aquello personalmente. Las rosas no trasmitidas por Fleurop están guardadas hasta ahora en un archivo estatal de los EE.UU.

Cuando la fecha del proceso se acercó más, solicité de nuevo un visado en la Misión EE.UU. en Berlín Oeste la que hasta ahora había rechazado todas las solicitudes del corresponsal rojo con el pasaporte de RDA de entrar en los EE.UU. Después de nueve meses de espera que sólo había sido interrupta por interrogaciones por parte de funcionarios de la „Sección Cuestiones Este“ (guiada por la CIA) del consulado, fui el primer periodista de la RDA que recibió el permiso de las autoridades estadounidenses de reportar sobre un acontecimiento político fuera de la zona de protección de la ONU en Nueva York. Así pude estar presente durante dos meses, hasta mi expulsión arbitraria de los EE.UU., en el proceso observado por centenas de reporteros sensacionalistas desde los países capitalistas, yo, periodista con el pasado de jurista, pues en la segunda mitad de los años 50 había sido fiscal en la ciudad de Güstrow en Mecklemburgo. A propósito, uno de mis artículos escrito ya cuatro semanas ante la sentencia de absolución fue titulado: „La verdad sobre San Rafael – acto cruento cuadruple de policía californiana“. El pequeño libro sobre el transcurso del proceso que puse después a la disposición de los lectores en la RDA fue vendido 150.000 veces.

Mi contacto desde hace decenios hacia Angela Davis cuyas cumbres pude vivir durante su giro triunfal por la RDA en otoño de 1972 y su participación en el X. Festival de la Juventud y los Estudiantes en el año siguiente así como durante una cena privada con ella en el círculo de mi familia, pudo, después de una interrupción, ser renovado en 2005. En aquel año volvió a llegar a Berlín para recibir el premio de derechos humanos de la „Gesellschaft für Bürgerrecht und Menschenwürde“ / GBM („Sociedad para derechos cívicos y dignidad humana“) originaria en el este de Alemania y para hablar en la Conferencia Rosa Luxemburgo del diario „Junge Welt“ („Mundo Joven“).

La siguiente condecoración para Angela, la con el „Blue Planet Award“ de ethecon, le toca en mis ojos a una galardonada que merece esta alta distinción más que cualquier otro. Así le felicito a mi muy antigua amiga y compañera con todo mi corazón!

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