En 1971, un pequeño grupo de activistas puso las velas en un barquito pesquero al que le dieron el nombre de „Greenpeace“ (traducido: „Paz verde“) partiendo desde Vancouver. Su destinación era Amchitka, una isla volcánica de las Aleutianas en el oeste de Alaska donde los EE.UU. estaban decididos de encender una arma nuclear. Los activistas temían que la explosión subterránea que ya sería la tercera „prueba“ similar en la isla desencadenaría terremotos y tsunamis desastrosos.

En 2011, esta misma lucha sigue continuando. La campaña más actual de Greenpeace Japón está dedicada a la protección de la salud y vida humana contra la masiva radioactividad escapada de la central atómica de Fukushima después de que aquella había sido dañada por los terremotos y el tsunami del 11 de marzo.

Greenpeace Japón fue fundado en 1989 y trabaja desde allá para la protección de la ecología marítima, para el desarmamiento nuclear, para el abandono de la energética nuclear, para la protección de los bosques ancianos así como contra los residuos tóxicos y contra el cambio climático.

En la segunda semana de la crisis nuclear de Fukushima, Greenpeace realizó allá mediciones de radioactividad y reaccionó sobre los reportes concerniendo la radioactividad aumentada en los alimentos provinientes de la zona alrededor de la central nuclear Fukushima Daiichi explotada por TEPCO incluyendo tres excursiones para Fukushima y una análisis marítima. Desde allá, Greenpeace exige una protección más eficaz de la salud pública y un acceso inmediato y transparente a las informaciones.

No nos podemos imaginar una empresa a la que le conviniera el premio negativo Black Planet Award del año 2011 más que a TEPCO. Como una pancarta de Greenpeace en ocasión de la reunión anual de los accionistas de TEPCO lo proclamó: „TEPCO is The Worst Ever Polluting Company“ („TEPCO es la compañía más contaminadora de todas las épocas“). No sólo a causa del accidente que la empresa haría podido evitar si les hubiera hecho caso a las advertencias de los ciudadanos desde hace años concerniendo la seguridad sísmica ausente o insuficiente sino que también por su comportamiento desde el inicio de la crisis nuclear.

Les doy aquí un ejemplo: Si TEPCO hubiera usado el agua marítima para enfriar los reactores mucho antes, probablemente harían sido evitadas varias explosiones que condujeron a una salida masiva de radioactividad. Pero TEPCO tardó con eso pues el consorcio sabía que no podría usar más los reactores y tendría que abandonarlos desde que el agua marítima penetrara para dentro de aquellos.

Además es la tarea de máxima emergencia la de construir más fortificaciones debajo de los edificios en los que están los reactores para impedir que la radioactividad penetre en las aguas freáticas. Pero TEPCO está calculando cuanto va a costar aquello y no ha efectuado la construcción hasta ahora. Si la radioactividad penetra en las aguas freáticas, entonces estará difundida por medio de aquellas para las otras zonas del Japón y aumentará enormemente los riesgos para la salud pública.

Estoy rogando a cada uno de los que leen estas líneas que tome urgentemente el auricular en la mano y llame a TEPCO para decir: „¡Paren inmediatamente la salida de la radioactividad a la atmósfera, al Océano y a las aguas freáticas!“ El número de teléfono es: +81-3-3501-8111.

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