El premio de vergüenza de este año, el Black Planet Award Internacional de 2011, está conferido por ethecon – Fundación Ética & Economía a la compañía TEPCO – Tokyo Electric Power Company. Eso es más que merecido y ya va siendo hora de hacerlo. El consorcio nuclear japonés ha demostrado, y lo ha hecho definifitivamente con su „superación de crisis“ catastrófica en el caso de varias fusiones nucleares en la central atómica de Fukushima, que no es capaz de explotar centrales nucleares con responsabilidad debida. El consorcio energético ya es desde hace mucho conocido por su negligencia, falsificaciones y ocultamiento de la verdad. En 2002 se reveló que ya a partir de los mediados de los 1980, TEPCO había falsificado documentos y callado incluso incidentes graves. Un cambio en la dirección ejecutiva efectuado después de aquello no pudo proporcionar remedio a la situación: la negligencia concerniendo inspecciones y trabajos de mantenimiento siguó continuando, y varios paros de emergencia a punto de reacciones críticas fueron igualmente callados.

Y eso fue pura buena suerte que la catástrofe no haya pasado aún mucho antes.

Fukushima nos ha propinado un „Déjà vu“ bien dramático. El „Umweltinstitut München e. V.“ (asociación civil „Instituto ambiental de Munich“) fundado como una reacción inmediata sobre la catástrofe de Chernobyl se puso en seguida en el estado de alerta. Las líneas telefónicas ardían, y mucha gente volvió a darse cuenta y a recordar la política información caótica de de la época aquella. La confianza en los datos de medición oficiales, ya ni hablar de evaluaciones o recomendaciones, sigue siendo escasa, y la gente prefiere dirigirse, ahora como en aquel tiempo, a las instituciones independientes.

Después de Chernobyl hemos tenido la ventaja que ya existía un movimiento antinuclear activo, procedido del movimiento por la paz. También había ya científicos críticos que antes habían trabajado en el sector nuclear pero a causa de riesgos incalculables en la técnica atómica cambiaron de campo. Estas premisas faltaron completamente en Japón. Para nosotros es inconcebible que un país que sufrió el lanzamiento de dos bombas atómicas y hasta ahora está percibiendo sus consecuencias para la salud humana pueda tratar la energía nuclear con tanta negligencia. Aún más dado que tsunamis y terremotos violentos no sean nada de raro allá.

Entonces nos alegra aún más que ahora más y más japonesas y japoneses buscan como ayudarse ellos mismos. En los meses pasados hemos tenido varias visitas de ciudadanas y ciudadanos japoneses interesados quienes querían informarse sobre nuestro trabajo después de Chernobyl. Sobre todo nuestra posibilidad de realizar mediciones de radioactividad con un espectrómetro gamma y nuestra observación permanente del aire atmosférico toparon sobre un gran interés. Las preguntas más frecuentes desde Japón son: ¿Qué medidas puedo adoptar yo solo para mis hijos y para mí mismo? ¿Cómo puedo protegerme contra la radioactividad? ¿Puedo confiar en evaluaciones oficiales o no? ¿Qué puedo comer todavía? ¿Cómo puedo emprender yo mismo mediciones y evaluaciones?

Nuestras respuestas y recomendaciones se ven recibidas con agradecimiento y luego empleadas. Recibimos pruebas del suelo que analizamos concerniendo la radioactividad pues en Japón hay aún muy pocas mediciones independientes con espectrometría gamma. Además, muy pronto estaremos capaces de efectuar mediciones de los emisores alfa y beta como el plutonio y el estroncio. Estámos justamente adquiriento el nuevo aparato de medición. Seguimos ofreciendo nuestra ayuda y perma-necemos en contacto con nuestros amigos japoneses.

Entre tanto ya hay primeras organizaciones japonesas que están justamente construyendo una red de mediciones independiente. Esperamos mucho que por este medio se logrará proveerle a la población japonesa informaciones confiables. Y que dicha población logre crear ella misma un contrapeso poderoso frente a la política y la economía japonesa que siguen siendo pronucleares. La energía atómica no tiene futuro, tampoco en Japón. El cambio energético tiene que ser empezado urgentemente. Sobre todo esperamos que el alza irresponsable de los valores máximos admisibles (de la dosis anual de radioactividad) para los niños vuelva a ser retirada. Las zonas de evacuación tienen que ser amplificadas, y justamente los niños deben ser mejor protegidos.

A decir verdad, el premio negativo no basta en absoluto. Es la „Carta Roja“ que tendría que ser mostrada a TEPCO. Les deseamos a nuestros amigos japoneses que el nuevo gobierno actúe más estrictamente y más decididamente y le quite a TEPCO la licencia para la explotación de centrales atómicas.

Vista preliminar      ir arriba111128
Facebook Twitter YouTube Flickr
Donar on-line!