Luto y coraje - La barbarie capitalista tiene nueva calidad

Semanas después de la catástrofe de la humanidad en Japón el público mundial sigue sin saber los hechos: ¿cuántas poblaciones sufren las consecuencias del terremoto devastador, del tsunami y de los cientos de temblores de los días pasados, y en qué medida? ¿Qué está pasando realmente en las plantas nucleares japonesas – o sea, en todas? ¿Qué peligro radioactivo hay? ¿Qué pasa con los demás peligros industriales, es decir de la producción química y de otras? ¿Qué consecuencias tienen las explosiones de tuberías de gas y de contenedores de químicos? ¿Qué consecuencia tiene la dislocación, aunque sea mínima, del eje terrestre para el planeta? Y en el centro de todas las preguntas: ¿cuántos seres humanos son afectados? ¿Cuántos muertos, cuántos heridos, cuántos irradiados hay en realidad? ¿Cuáles son los reiesgos de radiación para los seres humanos en Japón, en los países vecinos, en todo el mundo? ¿Qué significa la catástrofe para la ecología del país, de los mares, del planeta?

En mapas especiales en internet (p.e. esri.com) el terreno afectado por los cerca de 300 temblores, llega desde el sur de Tokio hasta lejos al norte y pasa por docens de lugares con muchos millones de habitantes. La misma Tokio, un metrólpoli de 35 millones de habitantes, no pertenece a esta zona, pero está dentro de la zona „fuertemente afectada“ que a su vez es mucho más grande que el terreno muy fuertemente afectado“.

En los informes sobre la catástrofe más que nada se habla los reactores avariados de Fukushima. Durante un tiempo también se habló de las plantas en Onogawa y Tokai, pero solo para ser callados directamente. Y esto que Tokai está tan solo a 120 kilómetros al noroeste de Tokio. DE los demás lugares de producción o almacenamiento no se habla casi.

De manera realmente bárbara se ve entonces: el fin de la comunicación y del accionar no es salvar vidas humanas, proteger la humanidad de peligros y mantener la ecología del planeta ; no, el fin es asegurar el provecho. Con el pretexto de no producir pánico los responsables reservan informaciones, las lavan y mienten. También la OMS y la ONU participan de ello, supuestamente evitando el pánico. Pequeñas fallas, como la crítica del presidente estadounidense Obama sobre el tamaño insuficiente de la zona de evacuación o la evaluación de este „accidente más grave posible“ como „súper“-accidente más grave posible, hecha por el comisario de cuestiones enérgeticas de la UE, Oettinger, no cambian este cartel de mentiras.

Esta política de información es de lo más devastador para la población japonesa. Las personas que, frente a la catástrofe, no van al trabajo y huyen, son señalizadas y denunciadas públicamente. Incluso extranjeros que trabajan en empresas japonesas y se fueron con sus familias al sur o a otrso países, según „Liveticker Japan“ de la versión internet de la revista „Der Spiegel“ reciben correos electrónicos de la gerencia empresarial, indicándoles como traidores. En Japón, la producción y la bolsa de valores siguen funcionando aún cuando consorcios extranjeros, preocupados también por sus empleados japoneses, ya cerraron sus fábricas hace tiempo.

El carácter antihumano de la política de información se ve cuando Katsunobo Sakurai, el alcalde de una ciudad de unos 70 mil habitantes, situada a veinte kilómetros al norte de Fukshima, dijo el 18 de marzo en una entrevista de la BBC que „se nos abandona para que nos muramos solos“. El desprecio de cualquier ecología se muestra al decir que „no hay peligro, la nube radioactiva cae al océano pacífico“.

¿Y la TEPCO, el consorcio responsable por el accidente? Sacrifica „héroes“ en las plantas para que en este infierno radioactivo eviten lo peor de lo peor; y obliga a los políticos para que los balances del consorcio sufran lo menos posible.

El cinismo de la alianza de capital y política, la barbarie capitalista tiene una nueva calidad. Lo que presenciamos ahora, mañana nos toca de la misma manera – dando igual en qué situación. En esta situación del luto y del coraje solo hay una salida: ¡Ir a la calle! ¡Salir de la energía nuclear! ¡Salir del capitalismo!

Axel Köhler-Schnura
Miembro fundador y de la junta directiva de ethecon – Fundación Ética y Economía
Miembro fundador del movimiento anti-nuclear juto a Petra Kelly en la alianza federal de las iniciativas por el medio ambiente

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